viernes, febrero 17, 2006

De Repente

Hoy toca poema, por aclamación popular, y porque ya tocaba:

De repente desperté.
El aire tenía una densidad extraña y
la luz
inundaba mis ojos como nunca lo había hecho.
De repente.
Al abrir la boca se me llenaba de pájaros o palabras,
y llegaban en torrentes hasta mi cerebro,
hasta mis ideas,
hasta las mismas entrañas de mi ser.
De repente.
Y el mundo ya no era el mundo que conocía,
y una especie de manto de otro color cubría los edificios,
el asfalto, los parques, los ríos, los coches,
las personas...
Y miré mis manos y se alargaban como para tocar el cielo y los sueños
de una vez por todas,
y se estiraban, cada vez más, y llegaban al cielo y a los sueños...
De repente.
Y salía a la calle y caminaba sobre algo como un océano,
y mis pies descalzos sentían el frío del agua salada.
Y ya no tenía miedo de nada,
e incluso me animaba a escalar más alto,
aferrado a la cumbre invisible con mis manos infinitas...
De repente.

Enrique Laso. Febrero 2006.

domingo, febrero 12, 2006

La Montaña Mágica


Este post está más dedicado al autor que a la novela, porque influyó con muchas de sus obras tanto en mi forma de entender la vida como, irremisiblemente, en mi manera de escribir. Thomas Mann es uno de los mejores escritores de la historia, y sin duda se merece ser recordado constantemente para que sus novelas, complejas, no caigan en el olvido jamás.
La Montaña Mágica es una novela excepcional, hermosa, vibrante, romántica y emotiva. El joven Hans Castorp visita a su primo a un sanatorio, pero su estancia s prolongará más de lo previsto, y ese viaje le abrirá los ojos al mundo, al comportamiento humano, al conocimiento de la sociedad en la que vive, al amor, a...
La redacción es perfecta, de una maestría incomparable y que engancha desde el comienzo. Uno asiste como espectador cómplice a la sucesión de escenas que lentamente van tejiendo un "fresco" de la burguesía de la época, pero que en realidad trasciende mucho más allá, para hacerse universal y eterna. Esta obra es como un pequeño manual para entender mucho de los demás y mucho de nosotros mismos. Los conflictos internos de Castorp bien pueden ser los de cualquier persona de hoy en día.
Me encandilaron especialmente los decimonónicos discursos del liberal Settembrini y el giro, casi inesperado, que en un momento dado da la novela, y que explican por un lado sucesos del momento en el que Mann vive, y por otro la miseria interna que el ser humano lleva dentro.
Nadie debería perderse leer y disfrutar de esta novela, y tampoco de la obra del genial Thomas Mann.

martes, febrero 07, 2006

CRASH


Maravillosa la película de Paul Haggis (guionista de la excepcional "Million Dollar Baby"). Esta "colisión" entre personajes de vidas ajenas es un fiel reflejo de la sociedad y la vida en las grandes ciudades. El miedo del que todos somos presa y víctimas, y el dolor y la violencia que infrigimos, de la que todos somos (ahí está la maravillosa paradoja del filme) culpables.El tratamiento de la cámara, sin aditivos, me parece sencillamente genial. Todos los actores rayan a gran altura, aunque personalmente me quedo con Matt Dillon, en un papel complejo al que le saca todo el partido posible. El guión es fabuloso, y aprovecha situaciones límite, aunque creíbles, para darnos a conocer lo peor y lo mejor que cada uno de nosotros lleva dentro.La banda sonora tampoco se queda atrás, y acompaña perfectamente la trama y los momentos álgidos.Salvando las distancias, esta película me ha traído muchos recuerdos de la no menos genial "21 Gramos", de Alejandro González.Cuando uno abandona la sala el filme le deja un poso durante horas, como atrapado en la tela de araña de sensaciones en la que Haggis nos ha inmerso hábilmente. Se queda uno con la sensación de haberse visto retratado en muchos instantes, con sus virtudes y con sus miserias.En definitiva, cine de gran altura que nadie debería perderse. Sobre gustos los colores, pero en la "lucha" dicotómica establecida por los Oscar de este año, me quedo con este duro retrato (sin desmerecer la película de Ang Lee). Y eso que me muero de ganas de llegar al viernes próximo y lanzarme como un poseso a devorar "Goog Night, and Good Luck"...