domingo, febrero 24, 2008

Apuestas de cara a los Oscar




Pues nada, mi habitual quinielita de cara a la entrega de premios de esta noche:

PELÍCULA
No es país para viejos

DIRECCIÓN
Ethan y Joel Coen

GUIÓN ORIGINAL
Ratatouille

GUIÓN ADAPTADO
No es país para viejos

ACTOR PRINCIPAL
Daniel Day Lewis

ACTRIZ PRINCIPAL
Julie Christie

FOTOGRAFÍA
Pozos de Ambición

ACTOR DE REPARTO
Javier Bardem

ACTRIZ DE REPARTO
Cate Blanchet

MONTAJE
No es país para viejos

DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Expiación

VESTUARIO
Sweeney Todd

BSO
Alberto Iglesias

PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Mongol

PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Ratatouille

sábado, febrero 23, 2008

Así Soy (Autobiografía ELF - 1ª Parte)


Me he decidido, a modo de entretenimiento, y animado por Celco, a escribir una breve pero jugosa autobiografía, para escarnio propio y disfrute de los ojos ajenos.


El
primer recuerdo que tengo es el de unas monjitas que me cuidaban mientras mis padres trabajaban impartiendo clases a otros niños algo mayores que yo. Vivía en Montijo, un pequeño pueblo situado muy cerca de Badajoz, ciudad que me vio nacer.

También recuerdo el recinto que rodeaba mi casa, un solo bloque de viviendas al final de un largo camino franqueado por árboles, seguramente encinas. A la espalda del bloque se abría un descampado en el que soltaban a los niños a jugar sin temor, pues estabamos bien protegidos por una alta valla infranqueable. Allí pasaba yo el tiempo con una perra llamada Laika, a la que asesinó algún vecino cruel con matarratas, cuya imagen sigue llenándome de melancolía cuando la veo en alguna fotografía. Yo sin embargo no me reconozco, y he llegado a pensar que en mi casa de entonces no tenía que haber espejos, o al menos no a mi altura, porque es curioso cómo soy capaz de recordar el edificio, el descampado, a mis padres o a Laika y por el contrario no hacerlo conmigo mismo.

Nací en 1972, justo un año antes de la crisis del petróleo, y en plena decadencia de la cruel dictadura de Franco que asoló al país y sus posibilidades. Hoy todavía arrastramos la sucia inmundicia de casi cuarenta años de represión cateta y mezquina. Aquel año mi padre compró un televisor Philips en blanco y negro para poder ver las Olimpiadas de Múnich, que se celebraron el mismo verano que me vio nacer. Lo hice un 22 de julio, último día de Cáncer, según el zodíaco. Mi madre me dice que estuvimos a punto de no contarlo ninguno de los dos, y la única secuela que me lo recuerda es un achatamiento alargado de la parte posterior de mi cabeza, pues tuvieron que sacarme con fórceps. Está visto que ya desde entonces tenía cierta desconfianza hacia el mundo que me aguardaba. Muchas veces he pensado si no hubiera sido mejor haber acabado con todo allí mismo, hundido para siempre en el confortable y protector vientre materno.

Aquel año, por ubicarnos en el tiempo, una vez que ya lo hemos hecho someramente en el espacio, triunfaban filmes como Cabaret o El Padrino y canciones como Yo no soy esa, de Mari Trini, o Algo de mí, de Camilo Sexto. El Madrid ganaba la Liga, y en televisión arrasaba un programa que seguro que nadie recuerda: Un, dos, tres...

Entrevistamos a unos vecinos de Enrique Laso en aquella época, los señores Márquez, Severino y Angustias, para ilustrar desde un ángulo externo esta excelsa biografía:

- Nosotros nos acabábamos de casar, ¿sabe?
- Pero sí, si que nos acordamos. Era el niño imbécil ese que se pasaba el día tirándose de un árbol y jugando al fútbol con una piedra.
- ¿Pero ése no era el hijo de tu hermana?
- No empecemos, Severino.
- Entonces si me acuerdo. Aunque como le digo estabamos recién casados... y ya sabe... estábamos a otra cosa...
- Anda, anda... Era un niño algo huraño. Creo que tenía displexia...
- Dislexia...
- ¡Bueno, pues eso! El muy idiota decía checo, en lugar de coche, y nos despistaba a los vecinos. Desde luego que no era un niño muy normal, ya me comprende...
- Oiga, ¿y por qué nos preguntan ahora por él? ¿Es que ha matado a alguien?

viernes, febrero 22, 2008

Poema para Alba



Alba (un nombre maravilloso), es la hija de uno de mis mejores amigos, Daniel Saborido (del que ya he hablado en este blog en alguna ocasión), y me consta que es uno de esos visitantes anónimos que de cuando en cuando se dejan caer por este humilde blog. Ayer se decidió a participar por primera vez, y me pidió una poesía. Lo menos que podía hacer era escribirla y dedicársela.


Para tí, Alba...



La Posibilidad de una Luz


Arrastra tu nombre

esa incertidumbre placentera de los días,

esa inquietud del que espera

aguardando un mañana mejor


Pronuncio tu nombre

y mi paladar se amolda y se estira

para alcanzarte,

y quizá acariciar por un segundo

tu imaginación aún forjada de porvenires,

como esos pájaros que remontan

el vuelo en su primera migración


Tienes Alba atrapado en los ojos

el destello de un sueño,

y yo lo persigo mientras te vas alejando

en busca de ese futuro que ya es sólo tuyo


Tienes Alba enredada en tu nombre

la posibilidad de una luz,

y sólo deseo que germine y crezca,

y que su brillo inunde de esperanza

este mi mundo rendido ya al tuyo...

miércoles, febrero 20, 2008

Adiós, muchachos


Esta soberbia película, que narra la historia de dos adolescentes de trece años en un internado durante la Segunda Guerra Mundial, la vi por primera vez a los catorce años, por lo que me sentí muy próximo a los protagonistas.


Es un filme de una sensibilidad asombrosa, que te embarga de emoción constantemente, y que deja un recuerdo imborrable en cualquiera que la disfruta. Asuntos como la amistad, la fidelidad o la traición son abordados con una maestría insuperable.


Dirigida por Louis Malle en 1987, considero que esta es su mejor película de largo (aunque tiene otras dos memorables: Aclantic City y Lacombe Lucien). Decía el propio Malle que estaba basada en un hecho autobiográfico que le perseguía constantemente y que le había decidido a dedicarse al cine. Obtuvo numerosos premios, y fue nominada a dos Oscar.


No contaré mucho más de ella, porque a mí me engancha desde el principio y creo que lo mejor que puedo hacer es recomendar su visionado. Seguro que nadie me lo va a reprochar luego.

sábado, febrero 16, 2008

La Feria de las Vanidades




He aprovechado una curiosa web (http://www.revistate.com/) para reirme un poquito de mí mismo, y así poder hablar de una de las obras favoritas de mi adolescencia. El nombre de esta revista (Vanity Fair) es, irónicamente, indéntico a una novela que critica mucho de lo que la misma promueve. También ellos saben reirse un poco de sí mismos...


La inmortal obra de W.M. Thackeray, que escribió a mediados del siglo XIX, es un fiel, y en ocasiones cruel, retrato (satírico) de la sociedad burguesa de la Inglaterra de la época. La novela narra la vida de dos mujeres, bastante dispares, pero cuenta con una galería muy amplia de personajes, que salpican sus cerca de mil páginas, y que bien podemos encontrar en la actualidad, o incluso identificarnos secretamente con ellos...


Thackeray aborda magistralmente temas como la ambición, el precio de la misma, los convecionalismos, la falsedad o el manejo constante y casi ridículo de las apariencias. Y lo hace con una prosa maravillosa y con una historia creíble, aunque con pasajes extraordinarios.


Muy recomendable, en todo momento. Yo tengo una fabulosa edición que me regaló mi abuelo de su soberbia biblioteca, impresa a principios del siglo XX, y la conservo como oro en paño; pero se puede comprar en edición de bolsillo por apenas seis euros. Es una inversión con un retorno infinito.


Os dejo un pasaje del principio, prodigioso:


"Sí, esta es la feria de las vanidades; ciertamente aquí no reinan ni la moralidad ni la alegría, a pesar del ajetreo y del ruido".

sábado, febrero 02, 2008

Por las calles de Madrid




Voy ya para cuatro años en Madrid, y la verdad es que me encanta pasear por sus calles. Aunque vivo en la zona norte, y el centro me queda un tanto alejado, cada mes paso al menos una mañana por sus calles. De la Plaza de España a la Plaza Mayor, de ahí a Callao, y luego hasta donde me lleven los pies... En otra ocasiones me vuelvo menos "castizo" y algo más "pijo" y dejo el coche en El Corte Inglés de Goya, y desde ahí desciendo por Alcalá hasta El Retiro, y luego tomo Serrano y regreso por Jorge Juan, o por Hermosilla, según el día.


También me gustan mucho los alredores de El Prado, al que voy los domingos, porque la entrada es gratuita. Recientemente lo han ampliado a todos los días, aunque sólo por las tardes, a partir de las seis.
En la foto estoy con mi hermanita "la Patty" (a la derecha) y con mi hija María (a la izquierda), que cada vez está más grande y más guapa, paseando cerca de la Plaza de la Lealtad.
Os animo a recorrer la maravillosas y preciosas calles de nuestra capital, que nada tienen que envidiar a las de París, Lisboa o Praga, por mencionar algunas ciudades de ensueño.