miércoles, febrero 20, 2008

Adiós, muchachos


Esta soberbia película, que narra la historia de dos adolescentes de trece años en un internado durante la Segunda Guerra Mundial, la vi por primera vez a los catorce años, por lo que me sentí muy próximo a los protagonistas.


Es un filme de una sensibilidad asombrosa, que te embarga de emoción constantemente, y que deja un recuerdo imborrable en cualquiera que la disfruta. Asuntos como la amistad, la fidelidad o la traición son abordados con una maestría insuperable.


Dirigida por Louis Malle en 1987, considero que esta es su mejor película de largo (aunque tiene otras dos memorables: Aclantic City y Lacombe Lucien). Decía el propio Malle que estaba basada en un hecho autobiográfico que le perseguía constantemente y que le había decidido a dedicarse al cine. Obtuvo numerosos premios, y fue nominada a dos Oscar.


No contaré mucho más de ella, porque a mí me engancha desde el principio y creo que lo mejor que puedo hacer es recomendar su visionado. Seguro que nadie me lo va a reprochar luego.