sábado, abril 19, 2008

Pertenencia



Miro mis manos
y siento que ya no son mías;
son de la tierra,
que ya las confundió
en su lengua
de árboles y montañas

Tengo las pupilas
sembradas
de imágenes que mi memoria
no olvida;
las arrastro,
noto en las entrañas
su peso de artilugios
inútiles

Soy de este mundo,
surcan mis venas
los gritos desgarrados
de unas raíces
en extinción,
como esas voces
que nacieron para nunca
ser escuchadas

Me hundo,
desaparezco,
se injerta mi piel
en putrefacción
en la oxidada herida
del tiempo

viernes, abril 18, 2008

Libros Recomendados





Casi siempre suelo referirme a novelas de hace unos o bastantes años para recomendar su lectura. El tiempo suele hacer justicia, y siempre da perspectiva, y por ese motivo suelo inclinarme por aquellas obras que acumulan cierto polvo en los anaqueles. Pero esta mañana me he levantado animado a estimular la lectura de algunas novelas bastante recientes y que, de una manera u otra, me han conmovido.

Para que no falte de nada, abordan asuntos que van desde la barbarie humana hasta las memorias, del terror y la aventura de ficción a la Guerra Civil Española, de la novela inmensa de mil páginas a los relatos cortos, de un autor foráneo a tres nacionales, de dos traducciones al castellano a dos escritos en él, de un autor fallecido a tres que siguen entre nosotros...

Ahí dejo apenas la portada de los libros, para que cada cual elija a su gusto. Cualquier elección será un acierto indiscutible:

jueves, abril 17, 2008

Tierra en el Paladar




Te llevé pegada en la piel

Te arrastré asida de
una mano que se esforzaba
en ser lengua
o lazo
o inmenso continente

Te mostré los brotes
que mi origen terminó apagando
en planicies estériles

Te llevé confundida
en mis pupilas,
petrificada en un sueño
que sólo saben identificar
las estatuas

Te di de beber la sangre
que cimentó esta creación
infinita

Entonces
me miraste asustada,
vomitaste
tierra y me dijiste:
"tengo que escapar de ti"


Algún día, en breve, explicaré el sentido de este poema, que toma prestado su título de una novela corta mía que se perdió en la noche de los tiempos.

martes, abril 08, 2008

El embrión de la creación


¿Qué impulso hace que una idea se instale en nuestras cabeza y aparte por un tiempo el resto de pensamientos?
¿Cómo sucede? ¿Qué extraños y opacos mecanismos ponen en marcha nuestra capacidad creativa?
¿Cómo puede ser que un comentario, una imagen, una melodía o una frase suelta en un libro puedan acelerar de una manera tan fabulosa el proceso eléctrico que conmueve nuestras neuronas?
Desde hace algunos días vuelvo a sentirme arrebatado por una historia, vuelvo a notar cómo crece en mi interior el germen de una nueva novela.
Llueve en Madrid, llueve y mis pupilas reflejan los cerezos y los sauces que adornan el jardín de mi urbanización... pero casi no los veo. Sólo fija en mi mente una idea: el devenir de una mujer a lo largo de treinta años...
Tengo que ponerme a escribir.
Tengo que documentarme.
Adivino el proceso que me recluirá algunos meses: leer y leer, informarme, plasmar la idea original, desarrollarla; y luego escribir, escribir sin descanso, cinco, seis horas al día...
Luego tocará vaciarme a través del único resquicio que encontrará mi alma, esclavizada por este hueco desde la infancia: la escritura.
¿Cómo sucede? ¿Cómo puede ser?
¿Por qué mi memoria ha sido desplazada por un argumento, relegando mi presente, mi pasado y mi futuro?
¿Existo realmente?
Existe realmente el creador cuando se siente subyugado, alienado por completo, bajo la dictadura del proceso que impone dar a luz una nueva obra...

¿Por qué es tan maravilloso?