jueves, mayo 29, 2008

Eurovisión

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Eurovisión supone una de esas extrañas y casi vergonzosas pasiones que uno tiene y que suele soportar calladamente, casi de manera clandestina. Año tras año esta pasión se va apagando: fruto de las decepciones, de la multiplicación de países del este de Europa que lo han convertido en un concursos de la zona, del cutrerío de algunas ediciones, de la falta de calidad (y esta edición no ha sido de las peores), de la falta de rumbo y criterio...

El caso es que cada año me siento frente al televisor y hago mis apuestas con mi mujer y con mi hija. Suele ganar casi siempre la primera, y yo suelo hacer el ridículo, con mis sempiternas apuestas por Francia o por alguna balada ñoña. El año pasado acerté, y la alegoría servia se llevó el gato al agua. Una extraña excepción para confirmar la regla. De esta edición prefiero no hacer comentarios.

Mi devoción por este concurso arranca en la niñez, y viene lastrada por un buen puñado de excepcionales canciones que ganaron el certamen o triunfaron gracias a él en los sesenta y setenta. Podría hacer una lista bastante nutrida, pero he preferido colgar la canción con la que France Gall obtuvo para Luxemburgo la vistoria en 1965. Es mi favorita de todos los tiempos, y posiblemente seguirá así por muchos años, visto lo visto.

miércoles, mayo 21, 2008

Rothko



Vuelvo a hablar de un pintor, tras un extraño paréntesis que me ha mantenido alejado de esta manifestación artística por la que siento una especial fascinación.

Mark Rothko (1903-1970) era letón de nacimiento, aunque estadounidense de adopción, ya que emigró a Oregón siendo muy niño. Tuvo una sólida formación académica, aunque en el ámbito de la pintura podemos considerarlo un autodidacta.

Yo descubrí a Rothko recién iniciada la adolescencia, allá por 1985, y recuerdo que su cuadros me produjeron un profundo impacto, casi espiritual, cuando entonces ya me había entregado por completo a los brazos del ateísmo.

Rothko se inicia como pintor primero en el surrealismo y luego lentamente va virando hacia el expresionismo, que alcanza fuertes niveles de abstracción a partir de 1950, cuando concibe un estilo propio que luego desarrollará hasta el fin de sus días.

Las obras más conocidas de Rothko representan habitualmente rectángulos dispuestos de manera parelale (dos o tres) en diferentes tonalidades, y con bordes manifiestamente difusos. Conforme va madurando utiliza tonalidades cada vez más oscuras, y son éstas precisamente las que suscitan en mayor medida mi interés y devoción.

Rothko era bastante creyente, y muchas de sus obras se encuentran en iglesias, formando composiciones que tratan de albergar un mensaje místico. La verdad es que sus cuadros, la mayoría de gran formato, logran mediante la contemplación una especie de sublimación del pensamiento, llevándonos más allá mentalmente de lo que las sencillas composiciones en apariencia podrían.

Este genial pintor terminó suicidándose, seguramente arrastrado por un estado depresivo al que coadyuvaron el alcohol y otras dogras.

sábado, mayo 17, 2008

Modern Talking

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Me imagino que hay que echarles narices (por no decir algo más grueso) para a estas alturas reividincar un grupo como Modern Talking... pero cada uno debe asumirse a sí mismo, y me imagino que esta es mi penitencia por tratar de cumplir con semejante osadía.
Pronto se cumplirán 20 años de la primera separación de este grupo alemán que arrasó a mediados de los ochenta, y que a mí me arrebató desde su primer single: justo el que comparto en el vídeo. El día que se separaron me recuerdo llorando (de verdad) en la pequeña habitación de mi buen amigo Federico, como si el mundo ya jamás pudiera volver a ser lo que era. Y en cierto modo, el mundo efectivamente ya no es lo que era entonces.
Thomas y Dieter formaron un fabuloso dúo que pronto se adueñó de las pistas de baile y de las emisoras, y que se caracterizó por unas composiciones marcadas por una sencilla caja de ritmos, falsestes y coros masculinos agudos, y estribillos pegadizos que uno no podía apartarse de la cabeza.
Aunque en la actualidad el single que más me gusta es el primero (el que he colocado en el post: "You're my heart, you're my soul"), el que más me impactó, y con el que alcanzaron fama mundial, fue con el archiconocido "Brother Louie", dedicado a su productor: Luis.
Todavía suenan por ahí de cuando en cuando, y un breve retorno en 1998 los volvió a poner de moda, gracias a nuevas canciones y a versiones de las antiguas. Debo admitir que un cosquilleo me recorre la espina dorsal cuando los escucho, y luego se instala en mi mente: entonces tengo 15 años, y oigo sus cintas mal copiadas en casette en las tórridas playas de Benidorm...
Hermano Fede, allá donde quiera que estés, este post va por tí.

martes, mayo 06, 2008

Así Soy (Autobiografía ELF - 3ª Parte)



En las navidades del 77 fui a ver por primera vez una gran superproducción al cine, concretamente en los cines COY de murcia. La película se estrenaba en España con varios meses de retraso, y ya todos los niños sabíamos algo del filme antes de verlo. Recuerdo la cola infinita en la Gran Vía, los nervios por entrar en la sala, la magia de aquellos boletos diminutos de papel verdoso...

Yo hasta entonces apenas había pisado un cine, y sólo los de verano, ya fuera en Murcia o en Badajoz, en los que se veía una película, habitualmente de James Bond o de Bud Spencer mientras cenabas un bocadillo de calamares o de tortilla de patatas. Pero aquellas experiencias maravillosas nada tuvieron que ver con la sala a oscuras, con la pantalla enorme, gigantesca, a apenas unos metros de distancia, la sensación de estar dentro, completamente sumergido, del universos creado magistralmente por G. Lucas... Aquella película se instaló en mis sueños durante meses, y deseé, antes de desear ser escritor, ser director de cine. También quería ser Luke Skywalker, claro.

Vivía en una casa fabulosa en aquellos años, en el noveno piso, con una habitación mágica para mí solito. Allí me construi un mundo propio. Desde mi ventana podía ver la huerta, que crecía salvaje justo donde finalizaba el recinto vallado que rodeaba los dos grandes bloques amarillos de edificios en los que vivíamos. Desde esa misma ventana vi construir un instituto, y un hogar del pensionista, y calles y edificios nuevos... Y también un colegio al que pronto fui: Santa María de Gracia. Desde aquella ventana de ensueño pude ver al Rey inaugurándolo. En el saliente de aquella ventana hacían con bolitas de barro las golondrinas sus nidos, y yo las observaba...

Aquel recinto que rodeaba los dos bloques fue mi patria durante años. Al otro lado se abría la ciudad; lejana; el barrio, con niños salvajes a los que apenas conocíamos; la huerta, agreste y peligrosa, con acequias sin cubrir en las que era fácil acabar...

Yo iba a un colegio en un pueblecito llamado Beniel, en el que mi madre daba clases. Allí me enamoré por primera vez. Primero de mi profesora de parvulario, luego de una compañera de clase llamada Julia. Todavía la recuerdo, con el pelo lacio y rubio, los ojos muy oscuros, casi negros. Me miraba de una forma extraña, como tratando de desvelar qué diablos me rondaba por la cabeza. Me decía: "me gustas porque eres diferente". Sabía que le gustaba de verdad, pero aún así me moría de celos. Cualquier cosa que hiciera por ella me parecía poco, con tal de demostrarle mi infinito amor. Un día un idiota en el recreo lanzó su cinta del pelo al otro lado del patio: primero le di un puñetazo al bandido, y después salté un muro de casi dos metros (ayudado por un amigo primero y por piedras del otro lado) bien rematado en lo alto por botellas de vidrio partidas. Cuando regresé con la cinta y se la entregué a Julia ella me miró asustada (me había cortado una mano y sangraba) y después me dio un beso en la mejilla.

Todavía dura el calor de ese beso en mi mejilla, todavía sigo pensando que el doloroso corte en la palma de mi mano fue pequeña heroicidad para tan grande recompensa...