viernes, octubre 31, 2008

Origen y Olvido


Me he decidido ha publicar en una editorial On-line (Bubok) y de impresión bajo demanda mi poemario Origen y Olvido.

Origen y Olvido es un poemario que habla de cada uno de nosotros, desde el interior, sacando a la luz nuestras contradicciones más íntimas: aspiramos a ser otro, y por eso negamos al que fuimos (nuestros origen), tratando de olvidarlo; pero nuestro yo verdadero siempre regrasa con fuerza, asaltándonos a la vuelta de cada esquina en forma de recuerdo indeleble. Porque, como bien vamos descubriendo con los años, tras las máscaras sucesivas que nos imponemos, subyace el niño que fuimos, y que, al fin, seguimos siendo.

Origen y Olvido ha quedado finalista en algunos importantes premios literarios, aunque nadie luego ha querido publicarlo. Tiene defectos formales que son parte indisociable de mi estilo, y a los que no deseo renunciar, porque esa es mi manera de entender la poesía (aunque aprecio a los poetas que cuidan el fondo y la forma hasta el extremo).

El poemario está dedicado a mi buen amigo Daniel Saborido, amante de la poesía como pocas personas he conocido, con una saber y una cultura inmensas, y que, amablemente, se empeña en decirme que soy de los mejores poetas vivos de este país. Gracias Dani.

Os dejo el enlace en el que podéis adquirirlo en papel o descargarlo gratuitamente en formato PDF:

Origen y Olvido

miércoles, octubre 29, 2008

El Editorial


Este es el título de mi nuevo Blog, dedicado exclusivamente a la opinión crítica acerca de los temas de candente actualidad. Existe también una página Web en desarrllo, que espero tener lista a lo largo de 2009.

Os dejo los enlaces:

el-editorial.blogspot.com
www.el-editorial.com

Colaboraciones: cartas.editorial@gmail.com

domingo, octubre 26, 2008

Age of Empires

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Vuelvo a mi recién estrenada serie dedicada a los videojuegos, y lo hago con uno de mucha enjundia, todo un clásico pese a contar con exactamente 11 años de existencia: Age of Empires.
A finales de 1997 yo estrenaba ordenador (un flamante Pentium sin tarjeta gráfica, 64 mb de ram y 10 gigas de disco duro... hoy en día mi móvil es diez veces más potente)y dedicaba las madrugadas de los fines de semana a jugar al FIFA de turno, al PC Fútbol y al primer Warcraft. Fue entonces cuando me llegó una demo de un juego llamado Age of Empires del que había oído hablar (bien) vagamente. Que lo apadrinara Microsoft despertaba mis sospechas, pero en fin... Todavía lo recuerdo: instalé la ridícula demo (ocupaba unas 10 mb) a eso de las diez de la noche y no la solté... ¡¡hasta las cuatro de la mañana del día siguiente!! Seis horas pegado a mi CRT de 14" pensando: "¿Quién diablos ha podido programar algo tan genial?". Aquellas navidades me hice con el juego y construir, gestionar, batallar, conquistar y desarrollar se convirtió en algo tan cotidiano como levantarme cada mañana de la cama.
El genio por el que yo preguntaba tenía un nombre: Bruce Shelley. Un tipo rechoncho que ya había participado en la creación de otra obra maestra: Civilization, y que se habían curtido en los años ´80 haciendo Wargames y Juegos de Rol de los de tablero. Tener cerca al dios Sid Meier también le sirvió de algo.
Age of Empires es un juego de estrategia en tiempo real (RTS) que fue pionero en mezclar cierto rigor histórico, gestión y batallas a mansalva. Atrajo la atención no sólo de los veinteañeros como yo, sino de gente de mucha más edad que hasta entonces pensaban que los videojuegos eran cosa de niños. En Age of Empires encontraron una especie de complejo ajedrez, aderezado con soldaditos de plomo digitalizados.
Como me voy haciendo mayor, aunque haya puesto un vídeo del más actual (al que juego), sigo echando de cuando en cuando una partidita al primero, y me sigue pareciendo el mejor, el más auténtico (pese a sus numerosos defectos), el que me recuerda que esto de los videojuegos, cuando el diseñador se lo propone, es un reto no sólo divertido, sino también intelectual.

miércoles, octubre 22, 2008

Así Soy (Autobiografía ELF - 5ª Parte)

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1981 fue un año intensísimo, en todos los aspectos. A partir de este momento mis recuerdos se van afianzando, y la bruma con la que antes podía justificar algún desvarío de la realidad ahora ya será sencilla y llanamente impostura, deformación intencionada de lo que fue, con el fin de darle tintes heroicos a mi mundana existencia o de dulcificar determinados episodios quizá traumáticos. En aquellos años mi afición a la televisión se disparó (en gran medida porque compramos un televisor en color y el antiguo, en blanco y negro, se pasaba gran parte del tiempo en mi habitación). Así series como "El Show de Benny Hill", "Enredo", "Arriba y Abajo" o "Lou Grant" me tenían pegado a la pequeña pantalla. También fantásticos programas, como el inolvidable "Sabadabada". También la música cobra un protagonismo que hasta entonces había sido tangencial: Mike Olfield, Depeche Mode, Vangelis, Simple Minds y, sobre todo, Jean-Michel Jarre forman parte indisociable de la sintonía de fondo de mi vida. El cine merece un punto y aparte: peliculones como "En busca del arca perdida", "Carros de Fuego" (a la que dediqué un post) o "Volver a empezar" no hicieron sino consolidar mi pasión por el séptimo arte. La literatura aún no era prioritaria, y aunque ya escribía con frecuencia siempre lo hacía pensando que se trataba de guiones para mis futuros (e inminentes) filmes. Por aquel entonces seguía leyendo, sobre todo, a Verne, a Salgari, aunque empezaba con Delibes y con Cela, a los que combinaba sabiamente con Mortadelo y Filemón y con los cómics que me padre me facilitaba de mis superhéroes favoritos: Iron Man y Daredebil. También la política irrumpió con fuerza ese año. El intento de golpe de Estado, del 23-F, creo que marcó a los niños y adolescentes de aquella generación nacida cuando la dictadura agonizaba. Para nosotros Franco era un cadáver, un señor que venía marcado en la cara de la monedas, alguien al que le dedicábamos el Himno nacional ("Franco, Franco, que tiene el culo blanco porque su mujer, lo lava con Ariel...") y que todavía tenía el nombre de muchas calles o plazas... pero vivíamos en democracia. Aquella intentona nos recordó que este país aún no se había librado del todo del fantasma de la represión, y que iba a hacer falta mucho tacto para consolidarnos como el país que hoy somos (pese a que, a día de hoy, un partido político tan importante y respaldado como el PP siga sin condenar aquel maldito régimen criminal). Pero en lo personal, el acontecimiento más importante de aquel año fue, sin lugar a dudas, el nacimiento el día 1 de septiembre de mi hermana Patricia. Fue como un rayito de sol que vino a engrandecer a nuestra pequeña familia. A mí, me hizo madurar a marchas forzadas. También hubo otro asunto de relevancia: pedí que se casara conmigo por primera y por última vez a una chica (por entonces aún creía en Dios, y de hecho al año siguiente haría la Primera Comunión). Se acababa tercero de EGB y yo sabía que al año siguiente ella se iría a un colegio y yo a otro. Llevaba enamorado de ella desde mediados de segundo curso, y en aquel tercero en el que un profesor con un nombre de los de antaño (Don Aurelio) me decía constantemente que yo era un romántico me declaré. Recibí un tortazo en primera instancia como respuesta (por atrevido), pero afortunadamente la historia tuvo continuación. Fue una noche, en mi casa, mientras su familia y la mía se apretujaban en el salón ella y yo estábamos en mi cuarto, supuestamente viendo el "Un, dos, tres...", en la televisión vieja en blanco y negro. Allí me dijo "¿Te acuerdas de lo que me preguntaste hace algún tiempo?", "No sé de qué hablas", respondí yo, temblando, y claramente intuyendo el asunto al que se refería, "De casarnos...", "Sí, claro que me acuerdo", dije, colorado y temblando, "Todavía no te he respondido", "Me diste una torta", "Sí"... Y entonces nos acercamos y nos dimos un beso ligerísimo en los labios, el beso más blanco y más puro que jamás haya dado. Apenas sí nos volvimos a ver, hasta pasados dos años, y entonces ya todo era distinto. Aquella niña preciosa se llamaba Esther, Esther López García, como se decía entonces, cuando teníamos que gritar nuestros nombres mientras Don Aurelio pasaba lista a primera hora.

sábado, octubre 18, 2008

Camino


Ayer fui a ver en familia la controvertida película de Javier Fresser Camino, basada (tangencialmente) en la vida de Alexia González Barros, niña que falleció en 1995 y actualmente en proceso de beatificación.
Siendo sincero, casi me arrepiento de haber llevado a mi hija (11 años), porque pasó un mal rato y lloró lo indecible (a mí también se me escaparon algunas lágrimas).
El film de Fresser es polémico porque aunque se basa en la vida de una persona real (a la que, por otro lado, está dedicada la película), modifica sustancialmente su existencia y también ha contrariado a la familia.
Otro punto de polémica es el tratamiendo que se da al Opus Dei. La verdad es que seguramente hay algo de cierto, pero Fresser se pasa cuatro pueblos. Yo he estudiado en un centro vinculado al Opus, el IESE - Universidad de Navarra, y exceptuando que me regalaron un librito verde titulado igual que la película y que a mediodía almorzaba con un cura de "la obra" no sentí presión alguna. Tengo varios amigos que son del Opus, yo lo sé, al igual que ellos saben que yo soy ateo, que vivo en pareja sin estar casado y que mi hija sigue sin bautizar (a pesar de ir a un colegio religioso. De momento, ella cree en un dios cristiano y yo lo respeto. Tiempo tendremos más adelante de profundizar en el tema), y no pasa absolutamente nada.
Volviendo a la película, creo que Fresser habría podido realizar un filme excepcional: buena dirección, correcta fotografía, digno guión, excelentes interpretaciones... Pero se pasa de frenada en al menos tres aspectos: metraje excesivo (le sobran entre 30 y 40 minutos), episodios oníricos muy particulares y desdibujados y personajes extremos que restan credibilidad a la película (los "malos" son muy malos y los "buenos" lo son sin ambages).
Pese a todo, recomiendo verla y reflexionar acerca de lo que plantea. Y también recomiendo llevar un buen puñado de Kleenex, porque salvo insensibles nadie podrá evitar echar algunas lagrimitas.

lunes, octubre 13, 2008

Eutanasia

La verdad, me extraña que todavía existan personas que se opongan a esta práctica que lo único que persigue es evitar el sufrimiento a nuestros semenjantes. Imagino que hace falta una gran empatía para poder asimilar y admitir el hecho de que dejar morir a alguien es lo mejor que nos queda por hacer por él. Comprendo los matices de procedimiento, pero poco más...
Pese a mi progresismo, el aborto es un asunto que despierta todos mis recelos (ya he publicado numerosos artículos al respecto, y algún día lo abordaré en el blog), porque entiendo que el feto, al fin y al cabo un ser humano en gestación, se encuentra indefenso. Y al igual que un niño es apartado de sus padres si éstos no lo protegen o cuidan adecuadamente, creo que la sociedad debe velar por un embrión que tiene la posibilidad de llegar a ser, a existir.
En el caso de la eutanasia hablamos de que la persona decide acerca de su propia vida. Y no sólo me parece un derecho fundamental el decidir sobre qué hacer con la existencia de uno mismo, sino que pienso que es una aberración que otros traten de imponer su postura a los demás, criminalizando a los que no tienen el mismo parecer.
Pero no sólo esto a favor de la eutanasia pasiva (no prolongar la vida más allá de lo necesario y dejar morir sin dolor a la persona), sino que también apoyo la eutanasia activa (ayudar a morir a aquél que no puede acabar con su vida con sus propios medios). Espero y deseo que pronto se legisle al respecto, y que al fin los seres humanos nos comportemos de manera tan piadosa entre nosotros mismos como lo hacemos con los animales cuando sufren irremediablemente (como ya apuntó el bueno de Asimov).
Dejo la portada de un libro extraordinario acerca de la denominada "autoliberación" (una serie de loables pero lamentables sistemas de suicidio asistido o autoinfligido a los que hay que recurrir a falta de hospitales en los que poder encontrar una ayuda en condiciones) y un fragmento de la maravillosa y muy recomendable película "Million Dollar Baby" del genio Eastwood.
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viernes, octubre 10, 2008

Andrey Wyeth



No sé bien la causa, pero la verdad es que me siento extrañamente vinculado con los pintores estadounidenses, y buena prueba de ello es que ya he comentado a unos cuantos en este blog. Son mis favoritos tras los españoles.

Andrey Wyeth es un pintor extraordinario, y la fuerza de sus imágenes realistas nos transportan al paisaje americano (básicamente Pensilvania y Maine) y nos cuentan, apoyándose en la complicidad necesaria del observador, una historia, habitualmente triste o conmovedora.

Wyeth ha influido y sigue influyendo en el arte actual, y no me refiero únicamente al ámbito de la pintura, sino también a la literatura, la fotografía o el cine. Su manera personalísima de observar el mundo ejerce un magnetismo inmediato, y debo reconocer que algunos poemas míos han encontrado inspiración en sus maravillosos cuadros.

Ahora que volar y estar en Nueva York resulta tan económico, animo a los turistas que puedan permitírselo a conocer personalmente la obra de este genio que, por fortuna, aún sigue entre nosotros. En su país es toda una celebridad.

martes, octubre 07, 2008

Apuestas para el Nobel de Literatura 2009

Bueno, como este jueves se anuncia el Nobel (que algún día en un futuro no muy lejano alguien dirá que debieron concederme, y acaso no sean los mismos que hoy me niegan el pan y la sal y me dicen que mi literatura está, igualmente, "desfasada" o "adelantada a su tiempo"... pero de agentes literarios y editores ya me ocuparé en otro post) de Literatura, pues, a modo de juego inútil, lanzo algunas decididas apuestas, a ver si acierto:

Philip Roth


Carlos Fuentes


Ernesto Sábato


Antonio Tabucchi


Miguel Delibes


Lo ganen o no lo ganen da lo mismo, son cinco autores soberbios y extraordinarios, y recomiendo encarecidamente leer sus libros.

lunes, octubre 06, 2008

Half Life

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Es increíble. Casi tres años de Blog y exceptuando una melancólica referencia al Spectrum jamás había hablado de videojuegos. Y eso que es la cuarta actividad a la que más tiempo dedico (después de dormir, leer y escribir), por encima del deporte y del resto de cosas relacionadas con la política o el arte y de las que tanto he hablado.

Empiezo por un juego de acción, que no es precisamente mi disciplina favorita. Pero es que Half-Life es una obra maestra (cualquiera de sus juegos, el 1 o el 2, y sus respectivas expansiones). Una experiencia tan absorvente como vivir, como leer o como ir al cine. Meterte en la piel de Gordon Freeman, su protagonista, disfrutar de un argumento excepcional y ponerte a luchar contra "bicharracos" de tres patas sacados de "La Guerra de los Mundos" es algo inigualable.

Ya he viciado a mi hija a los videojuegos (los de simulación: Sim City, Los Sims y Zoo Tycoon), y considero que es recomendable que los niños se encaren de cuando en cuando frente a una consola u ordenador y expriman sus neuronas tratando de resolver complicados retos mientras disfrutan.

Los videojuegos no son ni buenos ni malos en general. Los hay que son aténticos bodrios, pero tan bien existen numerosas obras de arte como Half-Life.

viernes, octubre 03, 2008

El Abuelo

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Los directores de cine ambiciosos suelen regalarnos, a partes iguales, grandes obras de arte y bodrios insoportables. En el caso de Garci abundan mucho más los segundos. Pero al menos hay que reconocerle a nuestro "oscarizado" director que siempre se pone el listón muy alto, aunque por culpa de ello se dé batacazos de miedo.

"El Abuelo" no es el caso, es por el contrario su mejor film, y uno de los mejores del cine español en los últimos años. No me canso de ver esta película (basada en un relato de Pérez Galdós) extraordinaria en muchos aspectos: guión inconmensurable (honor, decadencia aristrocática, lección de humildad, reflexiones soberbias...), excelente música, extraordinaria fotografía, interpretaciones magníficas (si exceptuamos a Cayetana y el horrible doblaje de la niña menor) y, sobre todo, Fernando Fernán-Gómez, que se sale de este planeta en su papel de conde de Albrit.

Hay varios planos-secuencia que me dejan alucinado, y otros que me sacan las lágrimas a borbotones por su bellaza sin igual. Mi favorito es uno en el que Pío Coronado (Rafael Alonso) no tiene el valor para suicidarse desde un acantilado, y entonces un soplo de aire se lleva su sombrero... de verdad que es algo extraordinario, y que sólo esta secuencia y el discurso de Fernán-Gómez a los frailes ya merecen la pena y convierten al film en obra maestra.

He colgado varios fragmentos que alguien enlazó como homenaje a dos de nuestros mejores actores, recientemente fallecidos, que coincidieron, para deleite del común de los mortales, en esta película sin igual.

miércoles, octubre 01, 2008

Así me iré (al estilo de Dylan Thomas...)




Así me iré...
Y no quedará resquicio
de mi piel ni de mis huesos,
y mi voz dejará de impulsar
la hélice gigantesca del tiempo,
y mis palabras se confundirán con la tierra
y con los restos de otros muertos
anónimos,
como yo.
Así me iré...
Y mi nombre quedará sepultado,
y se retorcerán ateridos y asustados mis apellidos,
y sentirán su descomposición silenciosa
en una soledad poblada de intenciones nunca alcanzadas.
Así me iré...
Y vendrán cientos de huracanes,
o de nuevos hombres engendrados por otros que los precedieron,
y borraran los espacios que ocupó mi cuerpo,
y usurparán los lugares que transitamos juntos:
suplantarán sus risas a las nuestras,
sus besos a nuestro primer beso...
Serán sus lágrimas las que disuelvan en la nada
nuestras últimas moléculas.
Y no quedará mas que un vacío,
y entonces todo habrá sido como una mentira
y poco importará lo que hayamos dicho,
lo que hayamos escrito o lo que hayamos hecho,
porque habremos caído en el olvido.