viernes, noviembre 21, 2008

René Magritte



El conocido pintor surrealista belga no se encuentra entre mis favoritos, ni muchísimo menos. Es más, el surrealismo es una corriente artística que no despierta mis simpatías, y sólo, por mayúsculamente genial, salvo de la quema a Salvador Dalí, que daba igual que pintase paisajes, retratos o imágenes oníricas, porque todo lo que salía de su pincel era una obra de arte.

Si me he decidido a colgar un par de cuadros de Magritte ha sido por dos razones: primero, porque Google (en la actualidad, y así darán buena cuenta de ello en el futuro los historiadores, dios pagano en auge) me informaba esta mañana de que se cumplen 110 años de su nacimiento; segundo, porque he recordado el terrible miedo que en la infancia me provocaba la contemplación de sus cuadros.

Si Magritte era capaz de generar el pavor en un niño es porque algo ocultan sus cuadros irracionales que conectan con nuestro yo más puro, más original y primigenio. Es una idea que todavía hoy me inquieta.

2 comentarios:

fml dijo...

Hay pintores que no me gustan pero que despiertan en mí una serie de sensaciones muy fuertes. Me pasa con Frida Khalo, no me gusta cómo pinta pero sus cuadros me trastocan. Supongo que eso es el arte.

Por cierto, muy interesantes los dos cuadros que has colocado en tu post.

owachy dijo...

Muy interesantes, y también, por qué no admitirlo, muy acongojantes.