jueves, marzo 19, 2009

James Ellroy

Es maravilloso poder hablar de un monstruo de la narrativa mientras aún vive. James Ellroy, que hace unos días cumplió 61 años, no sólo es el mejor escritor actual de novela negra, sino uno de los mejores sin necesidad de añadir adjetivos.

Ellroy tuvo que sobrevivir a sí mismo antes de ponerse a escribir. Cuando lo hizo, a los treinta años, sabía de lo que hablaba. Su estilo duro, directo, telegráfico y brutal, deja en el alma la misma sensación que un puñetazo en la mandíbula.

Sus novelas se leen del tirón, apretando los dientes, apartando la mirada de cuando en cuando o yendo al servicio a vomitar la cena. Es cierto, parece que no estoy invitando demasiado a la lectura de este tipo... pero no es así, sólo estoy preparando al intrépido que desee adentranse en el apasionante túnel sórdido y oscuro de Ellroy, que al fin y al cabo es internarse en el rincón podrido de Estados Unidos.

Tengo la impresión de que un día James aparecerá muerto en su apartamento con una bala en la sien, o en cualquier esquina molido a palos. Alguien que perdió a su madre con diez años (fue asesinada, y La dalia negra está dedicada a ella) y que se ha pasado media vida sacando a la luz el fango que ensuacia a la sociedad norteamericana, problamente casi espere un final así.

Brindo por Ellroy. Y recomiento especialmente dos novelas suyas a las que acudo de cuando en cuando: American Tabloid (gracias Juan Ungarelli por conseguírmela) y L.A. Confidential (el filme es excepcional, la novela aún es mejor).

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