domingo, junio 07, 2009

Pro Evolution Soccer

A principios del año 2002 llegó a mis manos el primer PES, un juego que me sonaba vagamente, y que sabía se correspondía con la quinta edición de una saga que en japón tenía el sugerente nombre de Winning Eleven.

Por aquel entonces los Fifa abastecían mis anaqueles, y casi a regañadientes había adquirido aquella versión de PS2 de un juego del que ya comenzaba a hablarse muy bien. Recuerdo el primer partido que jugué: un España-Francia en modo fácil. Gané 1-0 sufriendo como un condenado. Mis archiexplotados trucos del Fifa nada podían contra aquella IA preparada para combatir los ardides humanos. Disfruté como hacía mucho que no lo hacía con juego de fútbol.

PES supuso un cambio radical. Los gráficos, el pase libre, la física del balón, las animaciones, las estrategias, los tiros a puerta, el lanzamiento de faltas... Todo cobraba una nueva dimensión. Impresionante.

La segunda edición me decepcionó, pero pronto llegaría la tercera (primera que podíamos jugar en un PC), y durante años el Fifa de EA quedó relagado a un segundo plano. Menuda pasada. Nunca en mi vida había sentido un salto tan brutal en la experiencia de juego. Si en su día el Road to World Cup 98 me asombró, ahora estaba anonadado.

Y, por fin, a finales de 2006, llegamos al que considero mejor juego de fútbol para PC de todos los tiempos: el inigualable Pro Evolution Soccer 2006. Una joya que se mantiene actualizada gracias a la pasión, la dedicación y el empeño de miles de fans de medio mundo.

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