viernes, octubre 09, 2009

Sully Prudhomme

Este francés fue el primer Premio Nobel de Literatura, y hoy casi nadie se acuerda de él. Para mí, sin embargo, sigue muy presente, y ha ejercido y sigue ejerciendo una notabilísima influencia en mi poesía.

Su lenguaje sencillo y equilibrado, cargado de gran lirismo, y con una temática variada y profunda, siempre me ha fascinado. Sus poemas desvelan un dolor interno, casi primigenio, fruto de un amor infinito por la vida.

Buena prueba de la maestría de Prudhomme es su fabuloso poema Las Cadenas:

Deseé amarlo todo y ahora soy desgraciado,
porque he multiplicado las causas de mis penas.
Innumerables lazos sutiles y dolorosos
unen mi alma a las cosas en todo el universo.

Todo me atrae al mismo tiempo
y con igual atractivo: lo cierto, por sus resplandores,
y lo desconocido por sus velos.
Un estremecido trazo de oro une mi corazón al sol,
y largos hilos de seda lo enlazan con las estrellas.

La armonía me encadena al aire melodioso,
la suavidad del terciopelo a las rosas que acaricio.
He hecho de una sonrisa cadena de mis ojos,
y de un beso cadena de mi boca.

Mi vida pende de esos frágiles lazos,
y estoy cautivo de los mil seres que amo.
A la menor sacudida que un soplo les imprime,
siento que se desgarra algo de mí mismo.