domingo, diciembre 20, 2009

TEO, mi perrito

Teo llegó a mi familia hace cuatro años y medio. Me lo regaló una chica simpatiquísima de la agencia de publicidad Contrapunto, con la que por aquel entonces trabajaba.

Yo me había negado, en repetidas ocasiones, a las peticiones de María y de Elena de tener un perro en casa: consideraba que un piso en el centro de una ciudad no era el lugar apropiado para un animal de estas características. Pero al trasladarnos a Madrid dejamos de vivir en el centro y, aunque el piso es el más pequeño de los que hemos tenido, además, pasamos a hacerlo en una zona llena de jardines y de espacios verdes.

Una mañana de abril me enseñaron la foto de Teo, recién nacido, y me dijeron que si nadie se ocupaba de él iba a dar con sus huesos en una perrera municipal. En fin, no pude negarme y lo adoptamos. Todavía recuerdo el día que llegué con él, en la palma de la mano (asi de chiquitín era), y las caras de alegría y fascinación de Elena y María al verlo. Todavía recuerdo el puñado de noches que se pasó llorando, llanto que no cedía hasta que dejaba colgar mi mano a un lado de la cama y él se acurrucaba contra ella...

Hoy Teo es uno más de la familia (mis chicas lo quieren con locura infinita, y él las adora), y por eso tenía que hablaros de nuestro perrito.

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