lunes, noviembre 15, 2010

Philosophia por Enrique Laso (I)


Inicio una nueva serie de post dedicados al pensamiento filosófico, que forman parte de un cuaderno de notas que es la base de un ensayo que pretendo afrontar en los próximos dos años. En breve estará disponible la página www.philosophia.com.es, en la que volcaré mis reflexiones y a la que todos estáis también invitados.

El ser humano tiene la capacidad de pensar, y esta virtud le permite hacer una construcción interna del entorno en el que se encuentra. En principio, podríamos dar por sentado que sólo existe el pensamiento, nuestro propio pensamiento. Cogito ergo sum (Pienso, por lo tanto existo), que diría Descartes, sería, por lo tanto, un buen principio. Aceptar el resto de los elementos que nos rodean, incluyendo el pensamiento ajeno, debe ser cuestionable (ya que pueden ser, debemos aceptarlo, una creación de nuestra imaginación).
Y en tal caso, ¿cómo discernir lo real de lo imaginario? ¿Acaso es tan poderoso nuestro cerebro (pensamiento) que combina sin el menor atisbo de culpa lo seguro y patente con lo ilusorio y ficticio? En mi particular opinión, esta cuestión filosófica me tiene sin cuidado: lo que realmente cuenta son las percepciones individuales (la tuya, la de él, la mía...), porque son estas percepciones las que construyen la sustantividad de cada cual. Pongamos un ejemplo: si alguien me convence de que lo que hasta ahora yo creía que era una manzana resulta ser un melocotón, dicho convencimiento, ¡no es otra cosa que una nueva percepción! Es decir, pudiera ser que la manzana no fuera tampoco melocotón, y poco en importa su existencia o inexistencia objetiva, pues finalmente lo que incumbe es lo que yo piense.

2 comentarios:

JL dijo...

Joder... Menuda empanada mental. Bueno, al menos esa es mi percepción. :))

owachy dijo...

Es lo que tiene ponerse a filosofar... jejeje

Como ya he dicho, son notas para un libro posterior, de modo que es normal la empanada.