jueves, abril 21, 2011

La pequeña tienda de los horrores

En un par de ocasiones ya he comentado mi fascinación por los musicales. En ocasiones, como la presente, las versiones cinematográficas son sencillamente geniales. Este filme, además de muy divertido, tiene un puñado de temas que hacen las delicias de cualquier amante de la música.

Y Steve Martin como dentista loco y malvado no tiene precio.

2 comentarios:

Mónica dijo...

Qué dolor premolar!!!!!!!!!!!!!

owachy dijo...

Jajaja... Pues la verdad que sí, Mónica.