lunes, octubre 31, 2011

Buen arranque de temporada


Buen comienzo de la temporada el de ayer. Este año la primera carrera ha sido un poco tarde porque me ha costado motivar a María más de lo acostumbrado, y de hecho no he conseguido que se federe por fin. Al final su madre y yo hemos optado por "incentivarla" mediante un complejo sistema ligado a su salario mensual. Lo que hay que hacer...

La cuestión es que me he saltado las carreras de septiembre y octubre (salvo esta última), pero ahora van a venir varias seguidas que me quitarán la sed de "competición".

Ayer fue un día genial. Hizo buen tiempo y la temperatura era ideal para correr. Además estuve calentando nada menos que con Fermín Cacho, todo un héroe del atletismo español y mi referencia cuando yo era un chaval, y tuve la oportunidad de charlar un rato con él. También saludé a Chema Martínez, Berlanas, Marta Domínguez...

Aunque el recorrido era duro de narices (como casi todos lo que se hacen por las calles de Madrid) y me falta un poco de resistencia (los 10 Km se me hicieron un pelín largos) porque con María entrenamos para 3.000 y 5.000, al final hice un tiempo digno y quedé 30 en mi categoría y 118 en la General, lo que no está mal pensando que había 3.000 corredores, de los que una décima parte eran gente de cierto nivel.

En fin, ya os iré contando cómo avanza la temporada. En las próximas semanas me toca ir de liebre de María, de modo que espero poder comentar algún triunfo de mi pequeña gran atleta.

lunes, octubre 24, 2011

Momentos estelares de la Historia de la Literatura (II)


Segunda entrega de esta nueva sección. Para ello he seleccionado uno de los comienzos de novela más sugerentes y reconocibles de la literatura hispano-americana. Segunda entrega y segunda vez que recurro a un autor del otro lado del charco que habla nuestro querido idioma.

Tenía que ser Sábato. Tenía que ser El Túnel.

Qué principio mágico. Qué obra maestra más maravillosa.
Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el hombre que mató a María Iribarne.

domingo, octubre 23, 2011

Everyday is Like Sunday


Hay canciones que parecen formar parte de la BSO de mi vida. Y hay días en que algunas canciones de esa banda sonora se repiten sin cesar.
¿El motivo? ¿Qué causa empuja al cerebro a acompañar cada imagen, cada sensación, con una melodía concreta? No lo sé. Un recuerdo, la visión de un paisaje, un olor, una risa perdida, una ventana abierta, un parque que recuerda a otro parque de muchos años antes, un suceso visto en televisión...
Hoy quiero dar las gracias a Yolanda, esté donde quiera que esté. Por esas tardes tirados en la cama de su habitación mirando el techo, mientras sonaban Morrissey, The Smiths o The Silencers... Música para soñar en aquella habitación mágica, en la que una brujita iba dibujando palabras de colores con sus labios, inundando el ambiente de un aire especial e inolvidable... Mientras sonaba esta música genial e inigualable.

viernes, octubre 21, 2011

Imagine


Hoy sólo me sale de los labios esta canción. Sé que es un clásico, que es muy socorrido en días como éste (que se dan muy pocas veces en la existencia de una persona).
Hoy me acuerdo del 89, cuando cayó el Muro de Berlín.
Hoy me acuerdo de Congresos y reuniones del PSOE en las que conocí a personas que luego serían mutiladas por los asesinos, o peor, fulminadas. Eran personas valientes, que dieron la cara por la libertad. Tantas y tantas víctimas...

Es muy difícil, es casi imposible. Sé bien cómo somos los seres humanos. Pero me encanta imaginar un mundo sin violencia...

martes, octubre 18, 2011

La imposibilidad de ser feliz

¿Qué es la felicidad? ¿Es posible ser realmente feliz en este mundo? No lo creo...

Disfruto de enormes momentos de felicidad. Aunque fugaces, iluminan todo lo que pueden una existencia oscurecida por el entorno. Pero son eso, instantes limitados que pronto se mitigan. La realidad vuelve a golpearme y me pone en mi sitio.

Vivimos en una sociedad injusta y terrible. Sólo por señalar un par de ejemplos entre decenas y decenas, basta pensar por unos segundos en Libia o en Haití para que una desazón terrible invada a cualquier alma sensible.

Cada día mueren miles de niños inocentes de hambre, explotados, masacrados... Cada día son torturadas, violadas y/o asesinadas miles de personas en este planeta, personas que no han hecho nada para merecer tan trágico y lamentable final...

Cada día nos sentamos a comer, tomamos unas cañas, hablamos de nuestra "crisis", vemos el fútbol o vamos al cine... mientras media humanidad se pudre olvidada por nosotros, los "ricos".

¿Es posible, si se tiene un mínimo de empatía, ser feliz en un mundo así?

Los creyentes tienen algunos linimentos que les alivian: Dios lo ha querido así, les espera el cielo, los malvados tendrán su castigo... No está mal para calmar conciencias y aceptar la realidad sea la que sea.

Yo, que soy ateo, no tengo asidero. Mi conciencia sabe que un niño muerto de hambre, violado, explotado o cruelmente asesinado ha tenido esa existencia y ya está. No hay cielo para él. No hay dios ni salvador ni justiciero. Ese niño no ha conocido otra cosa que el resultado de un mundo violento, cínico y egoísta que lo olvida en un rincón de Asia, África o América...

¿Es posible ser feliz? Cada vez que disfruto corriendo con mi hija, yendo al cine con Elena, tomando algo con los amigos, escribiendo... llega la noche, y es entonces cuando esos niños de Haití, esas personas que luchan por su libertad en Libia aguantando torturas, esas mujeres que lloran en Etiopía por sus hijos muertos de hambre... me asaltan, invaden mi mente y mis sueños con sus gritos, con su dolor infinito, con sus ojos suplicantes que yo ignoro cada día...
Hago algo para ayudar. Muy poco, realmente. La mayoría hacemos muy poco realmente. Preferimos seguir con nuestra vida, quejarnos de nuestra mierda de "crisis", apartar la mirada del telediario o negar esa realidad que está tan lejos, que está tan cerca...

Mi conciencia, la única parte que realmente merece la pena de todo mi ser, se cobra su fiera venganza, y por las noches me acecha y me acosa con una pregunta que tiene una respuesta sólida y contundente: NO.

Enrique... ¿es posible que seas feliz en este mundo?

jueves, octubre 13, 2011

Cultura a precios de saldo

¿Quién dice que acceder al conocimiento es caro? Tenemos miles de bibliotecas esperando a que nos nutramos de sus interesantes fondos. Yo, aquí en Madrid, como antes en Barcelona o en Valencia, pertenezco a cuatro, de modo que casi siempre encuentro lo que ando buscando.

Pero además, hay lugares tan transitados como VIPS o la Fnac que suelen poner en oferta libros interesantes a precios ridículos. Como los ejemplos que he colgado. El primero por 6 euros en VIPS nos hace un interesante recorrido por los primeros años de la fotografía. Plagado de imágenes e infografías, resulta de lo más ameno. El segundo es un señor volumen con cientos de páginas que hace un repaso de la cultura y los medios de comunicación europeos en los últimos 200 años. Por la ridícula cantidad de 9,95 euros en la Fnac.



domingo, octubre 09, 2011

El árbol de la vida y la música


Fui al cine a ver El Árbol de la Vida inundado de esperanza y con millones de expectativas. Salí de la sala con una confusa sensación: había asistido a momentos realmente hermosos y vibrantes, pero también a otros aburridos, cansinos y fuera de contexto.

Además, para un ateo como yo tener que soportar una y mil veces el discurso de un Dios que todo lo puede y no puede nada, que todo lo perdona y no perdona nada, que... pues no resulta precisamente atractivo. En fin, la clase de argumentación disparatada de quien ha depositado sus creencias en algo carente de toda lógica y raciocinio. Es lo que tiene la FE, vale lo mismo para un roto que para un descosido.

Y el caso es que los momentos más líricos y hermosos del filme pueden contentar a cualquiera. El creyente, el agnóstico o el ateo. Especialmente para los últimos... ¿Qué andamos buscando por ahí cuando tenemos la vida por delante? ¿Qué andamos inventando por ahí cuando la música, la naturaleza y el amor son ya motivos más que suficientes para disfrutar esta vida breve y fascinante que nos ha tocado en suerte?

La BSO de Desplat es ciertamente maravillosa, pero como es habitual Malick hace una selección de música clásica excepcional y la combina magistralmente con imágenes de una belleza sublime: árboles o visillos acunados por el viento, reflejos del sol en un cristal, el rostro de una madre, el pasillo de una casa que podría haber sido la nuestra, la cara sonriente de un niño...

Yo dejo las dos piezas que más me gustaron. Ese Lacrimosa de Preisner (ya sabéis, uno de mis compositores favoritos de todos los tiempos), con imágenes creadas de un Universo fascinante y vivo; y ese Moldava de Smetana, lleno de fuerza y melancolía, son motivos más que suficientes para pagar la entrada del cine y disfrutar. Una pena no tener la secuencia de la segunda, porque es maravillosas de verdad.





jueves, octubre 06, 2011

Momentos estelares de la Historia del Cine (XXVIII)


Han pasado por esta sección Chaplin y Harold Lloyd, ¡cómo no iba a hacerlo el también magistral Buster Keaton! Los tres forman el triángulo supremo del cine cómico mudo.

La verdad es que elegir una película es complicado, porque es que yo me parto de la risa casi con todas. Además, sus portentosos efectos especiales y las lecciones de interpretación Keaton, hacen de sus filmes joyas que podemos disfrutar una y mil veces.

El Maquinista de la General fue su última gran película, y esta secuencia es divertidísima y esta inundada de humor inteligente (como casi toda su obra). Fue un fracaso en su día, pero el tiempo la ha colocado en su sitio, y ahora es considerada una obra maestra.

Años después, mi admirado Chaplin se acordó de Keaton y lo incluyó en una secuencia de Candilejas, que a mí, particularmente, me deja noqueado por la emoción...

martes, octubre 04, 2011

Así soy yo (Autobiografía ELF - 7ª parte)


1983. Vaya una pasada. Terminaba quinto y pasaba a lo que entonces se llamaba "segunda etapa". Dejaba atrás tener una profesora para todas las asignaturas y ahora tocaba un "profe" diferente para cada una. Era un poco lioso al principio, pero "molaba".
Recuerdo aquellos pupitres de aglomerado rematados en un verde apagado. Recuerdo las tizas cuadradas que tanto manchaban (las cilíndricas eran para los colegios privados). Y recuerdo los rostros de mis compañeros de clase.
Yo seguía dale que te pego con la informática, enamorado de los ordenadores. Como hasta finales de año, por navidad, no conseguí mi flamante Spectrum+ 128, tenía que conformarme con las revistas o con bajar a casa de mi vecino Toni y programar en su habitación, ayudados por su hermano Jesús, que nos parecía "supermayor". Tal era mi chaladura, que me dio por escribir todo en sistema binario. Y aprendí a hacer cuentas   en ese sistema a una velocidad prodigiosa. Tanto que un día se me ocurrió hacer un examen de "mates" en binario. El profesor, un santo, Don Andrés, me dijo que era uno de los niños más inteligente que había conocido (lo cual me llenó de orgullo), pero que no me pasase de listo. De todas formas, aquel curso saqué un 10 en todos los exámenes de matemáticas.
Aquel año en los recreos nos pasábamos el tiempo hablando de chicas. De manera infantil, pero hablando de chicas a fin de cuentas. Y yo tenía la cabeza hecha un lío. Por un lado me hacía gracia una compañera nueva que había llegado en quinto llamada Yerma (me parecía un nombre alucinante, arrancado de una obra de Lorca) y por otro seguía coladito de R.C., aunque creía que ambos eran amores imposibles (me imagino que en algún siglo explicaré las vueltas que da la vida). Y llega sexto y, ¡ZAS!, Ester resulta que entra en mi colegio. Dos años separados y vuelve. Ella estaba más guapa que nunca y yo me había llenado de espinillas. Y media clase se enamoró de ella. Un desastre. Y para terminar de liar la cosa, en los bloques en los que vivía, una vecinita monísima cuatro años menor que yo, C.M., me escribía preciosas cartas de amor. ¡Pero yo la veía tan pequeña! ¡Por favor, cuatro años era un abismo!
Entre tanto lío de chicas, se iba afianzando mi pasión por el cine y la literatura. Me encantaba pasarme los fines de semana leyendo. Y cuando llegaba el verano me iba unos días a casa de mis abuelos, y allí me esperaba la biblioteca de mi abuelo, con sus miles de volúmenes. Me chiflaba. Pero más me gustaba ir al monte con mi abuelo, y recoger alcaparras e higos chumbos. Regresábamos a casa con bolsas llenas, pero doloridos por las púas de los alcaparros y por las espinas de los higos. Mi abuela nos embadurnaba con aceite de oliva y luego nos metíamos en la piscina para que se desprendiesen. Me recuerdo disfrutando de los higos mientras anochecía, con el escozor de las mil heridas, aquel escozor que mi abuelo decía era el del trabajo bien hecho.
En 1983 se estrenaron muchas películas, pero a mí me llegaron Yentl, La fuerza del cariño y, especialmente, Flashdance, cuya BSO me acompañaba a todas partes. Y claro, se estrenan en España una serie mítica, y de la que ya he hablado mil veces en el Blog, Cheers; y otra no menos de culto: El Equipo A.
Respecto a la música, en fin, lo mejor es hacer un breve recopilatorio de lo que más me enganchó:


domingo, octubre 02, 2011

Good Thing !!!


Los Fine Young Cannibals lanzaron este temazo allá por el verano de 1989. A mí me volvía loco. Me lo ponía a todas horas y en las "tascas" bailaba como un descosido meneando la melena.

Otro tema que también fue un bombazo de aquel mismo álbum fue este genial She drives me crazy. Una pena que como formación durasen tan poco.


Y ahora disculpadme, que voy a poner los altavoces del ordena a tope y voy a dar unos brincos recordando los viejos tiempos...