domingo, marzo 11, 2012

Bryan Adams

El canadiense no se encuentra entre la lista reducida de mis cantantes favoritos, pero reconozco que con 12 añitos me arrebató el alma, sensible y lírica a más no poder, con el lanzamiento de su álbum Reckless, una de esas maravillas que vieron la luz en mis queridos años ochenta.

He colgado las tres canciones que más me gustaban, esas que podía repetir en mi viejo cassette una y mil veces, sin cansarme, ensoñado; pero todo el LP es absolutamente maravilloso.

En esta tarde luminosa de domingo, mientras escribo una de las tres novelas que me llevo entre manos, suena de fondo la voz desgarrada y melancólica de Bryan Adams, y yo vuelvo ser un chaval nihilista, abrumado por las dudas, con el corazón indomable y sometido por una pasión: la literatura.

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