miércoles, marzo 14, 2012

Momentos estelares de la Historia del Cine (XXXII)


Música e imágenes se funden de forma maravillosa en el terrible y dramático final de El Paciente Inglés, la fabulosa película de Anthony Minghella basada en una novela del mismo título de Michael Ondaatje.

Es imposible no conmoverse al terminar el filme. Aún recuerdo los minutos en silencio que Elena y yo pasamos en la sala de cine, con los ojos inundados de lágrimas fijos en la pantalla, en la que poco a poco se iban desvaneciendo los créditos.

Interpretaciones, dirección, fotografía, guión y BSO se alían con fuerza para crear una película soberbia que todo amante del Cine debería de ver varias veces a lo largo de su vida. Un filme que deja un poso imborrable, que se estira a lo largo del tiempo, y que deja clavadas en la memoria imágenes de una belleza y un lirismo casi mágicos.

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