domingo, julio 22, 2012

¡40 años!

Leches... ¡40 años! Suena fuerte. La verdad, todavía recuerdo cómo con 10, 15 o incluso 20 años escuchar que alguien tenía 40 era igual a escuchar que era Matusalén. 

En fin, ahora Matusalén soy yo.

La verdad, 40 años son un "porrillo" de años, y da tiempo a hacer muchas cosas. Menos mal que soy ateo, porque soy de esos a los que la eternidad se le haría muy, muy larga... :)

Ya he contado en varias ocasiones en el Blog el porqué jamás pensé que llegaría a esta edad, no voy a repetirme. Pero el caso es que ciertamente me parece alucinante, casi una ficción, haber vivido tanto.

Quien diga que le han faltado años para hacer tal o cual cosa... no es cierto. Le habrá faltado arrojo, ganas, determinación o, en algunos casos, las menos, medios y oportunidades. Pero tiempo... tiempo hay de sobra. En 40 años ya he cumplido casi el 100% de mis sueños de adolescente, y tengo que inventarme otros nuevos, como un chiquillo, para seguir luchando y peleando.

Mi mayor logro en todos estos años: MI HIJA MARÍA. Ya lo escribí hace poco: es extraordinaria. Y así seguirían una lista, de la que me gusta destacar hoy:

- Seguir con Elena, más de 20 años después de haber arrancado. Una pasada, os lo prometo.
- Tener los amigos que tengo. No los he merecido nunca, y jamás me haré merecedor de ellos. Gracias, sois geniales... y muy pacientes.
- Llevar más de 30.000 libros vendidos. Esto hasta hace muy poco, hasta que Amazon se cruzó en mi vida, me parecía imposible. Los cientos de mails de lectores son una maravilla.
- Correr. Hace 4 años me dijeron los doctores que dejara de hacerlo (seguramente con buenas intenciones), pues en dos años iría con bastón o en silla de ruedas. Fiel a mis limitaciones mentales no les hice caso. Sigo corriendo, y corriendo, y corriendo... El día que no pueda hacerlo, todo habrá terminado. Aún así, seguiré corriendo en sueños.
- Escribir. He tenido mucha suerte toda la vida. Ya desde adolescente escribía sin cesar, leía sin parar. Cuando llegó María tuve que centrarme en mi carrera profesional, y dejé de escribir durante 8 larguísimos años, pero me fue tan bien en el mundo del marketing que hoy me permite dedicar el 50% de mi tiempo a la Literatura.
- Soñar. A mis 40 años recién cumplidos, sigo durmiendo una media de 10 horas diarias. Mucha gente se desespera, otra me dice que pierdo el tiempo. Con 15 años escribí un relato de un hombre que era capaz de llevar otra vida enlazando sus sueños. Ese es mi secreto. Cada noche, cada siesta, empiezo a soñar en el mismo punto en el que me desperté la anterior vez. Y así tengo dos vidas: la real, maravillosa en lo personal pero inundada de cosas que no me gustan, y la onírica, un cuento en el que la gente no sabe lo que es la felicidad, aunque disfrutan de la vida, porque jamás han conocido la tristeza.

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