martes, diciembre 11, 2012

De nuevo...


De nuevo...
Olvidé los aparejos,
como el marinero que nunca ha de regresar a la mar.
Te vi.
Eras tú,
pretérita y presente,
la calle angosta,
el cielo abierto,
el silencio y el clamor,
solo tú.
Eras el poema y el beso,
la palabra,
lo escrito y lo dicho,
y lo jamás escrito,
y lo jamás dicho.
Estabas por estrenar en mi memoria.
Me enamoré de nuevo.
Tuve celos del hombre que te acompañaba,
yo,
ése que apenas te prestaba atención:
no respiraba tu aliento,
no escuchaba tu música,
no se ensimismaba en tu cuento infinito.
Ayer soñé que te conocía,
de nuevo...

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