martes, junio 17, 2014

Escritor... y poeta

Tendemos, por economía racional, a simplificar las cosas. Eso no es ni bueno ni malo: los expertos en marketing (no digamos ya en psicología) estamos acostumbrados a ello, y en ocasiones nos aprovechamos de dicha circunstancia. Así funciona mi cerebro, y el tuyo, y el del otro...
Lo malo es que en ocasiones se generan clichés que, si bien muestran parte del TODO, desde luego NO son el TODO. Esta es una de la razones que me han llevado a usar tantos seudónimos para escribir.
Pero hay determinadas obras que deseo que salgan con mi nombre DE VERDAD. Un ejemplo claro es la poesía, que llevo escribiendo desde adolescente y que me ha dado muchísimas alegrías a lo largo de mi carrera como escritor. Lamento confundir en ocasiones al lector... ¿Qué narices hace este tipo que se dedica al thriller escribiendo unos versos? Y no le faltará parte de razón.
Tengo una novela bastante dura, compleja, difícil de leer, que deseo publicar. He hablado de ella en ocasiones: se titula CATACLISMO. Está terminada hace tiempo, pero siempre me aconsejan que postergue su salida, porque puede afectar a mi imagen. O que la publique con un seudónimo, como decenas de otras obras. Pero no, yo deseo que CATACLISMO la firme Enrique Laso.
Lo mismo me sucede con la poesía. Me siento poeta y no quiero que ningún seudónimo me usurpe esa parte de mí tan personal, tan íntima, tan querida... Y seguiré publicando poemarios, sin seudónimos.
Soy escritor... y poeta.


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