viernes, enero 16, 2015

Yo #ateo y la #músicareligiosa

Ya he contado varias veces en el Blog que de pequeño fui monaguillo y que al poco tiempo el cura de mi parroquia (un verdadero santo) me dijo que mis dudas eran muchas, y mi fe frágil. Me declaré agnóstico, como mi abuelo; con 11 años ya sabía que era más ateo que ateo, por mucha espiritualidad que albergasen mis entrañas.
Pero siempre he mantenido una relación muy singular y especial con todos los religiosos (sea de la creencia que sean) con los que he tenido contacto. Suelo recibir mails de lectores sorprendidos, al enterarse por casualidad de mi ateísmo, pues creían, por mis novelas, que estaban ante un fervoroso creyente. Aunque sinceramente considere que, a estas alturas, seguir creyendo en deidades es algo que me deja absolutamente anonadado, muestro un profundo respeto hacia todos los creyentes, y he estudiado con tesón las más diversas creencias (en ocasiones con fascinación).
Y este Post viene a cuento de una serie de tuits en los que expresaba que ahora lo más cerca de dios que puedo estar es a través de la música. Ahí van alguno ejemplos, de lo más variopinto, que me ponen en contacto fugaz con esos creyentes (por cierto, no es casualidad que la última sea musulmana. Es un gesto hacia unas creencias últimamente injustamente atacadas en occidente. Pagan millones de justos por un puñado de salvajes pecadores. Unos salvajes que, lo recuerdo porque los medios de aquí no suelen comentarlo, se ceban brutalmente con un tipo muy concreto de creyentes: ¡los musulmanes!):

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